jueves, 17 de junio de 2021

La Ocasión Perdida

 Con una inocencia impropia de mi condición y de mi experiencia, me permití soñar que para afrontar las consecuencias de la peor amenaza que ha tenido la humanidad en los últimos 100 años, los políticos de mi país iban a olvidar las rivalidades y la ambición de poder y se iban a poner todos a una a luchar para proteger a los ciudadanos de una pandemia de proporciones descomunales, provocada por el contagio de un virus de nueva generación que nadie absolutamente sabía cómo dominar.

Y ocurrió todo lo contrario, los perdedores vieron la oportunidad de quitarle el sitio a los que habían ganado, mientras estos ensayaban estrategias que unas veces servían y otras perjudicaban, en tanto que la gente enfermaba y moría ellos se acusaban los unos a los otros y se vendían como  conocedores de las fórmulas mágicas que iban a salvar a la gente porque los otros no sabían hacerlo. No se daban cuenta que en este país, dividido en 17 apartados, cada uno con sus propias administraciones, había 17 gobiernos con competencias en las materias implicadas y esos gobiernos estaban, unos en manos de los unos y otros de los otros, o sea, que lo que crítico de allí, yo no lo hago mejor aquí. Y la gente enfermando, muriendo, deprimiendose, arruinandose, perdiendo el trabajo, desesperándose... 

Y no pudo ser. A todos los que, como yo, soñamos con que íbamos a salir mejores, la realidad de las dos Españas nos explotó en la cara. No hay remedio, algún gen estropeado nos dejaron nuestros antepasados. 

Miguel Ríos lo ha definido como "La Estirpe de Caín " y le ha compuesto una canción. Como todo el mundo sabe, los viejos roqueros nunca mueren.


https://www.youtube.com/watch?v=y73m90juUPM