martes, 17 de noviembre de 2009

EL COLLAR




EL COLLAR

Solo tenían en común su afición a las barras de los bares y lo que en ellas se consume, por eso, demasiadas veces, cuando salían de la oficina al mediodía se metían en el primer bar que se encontraban y al pasar dos o tres horas, había días que no conocían ni el camino a sus casas. Los otros compañeros se excusaban y no porque fueran abstemios, sino por que el ritmo que ellos llevaban no lo puede aguantar un cuerpo humano normal que madruga y trabaja ocho horas diarias. Pero ellos sí aguantaban, tenían habilidad para economizar fuerzas a base de trabajar poquito, esa era una “virtud”, que también compartían.


No eran buenos amigos, solo compañeros, de hecho, ninguno de los dos estaba adornado por las cualidades necesarias para llevar adelante una amistad, bien es verdad que los motivos de dicha incapacidad eran diferentes. Uno, el mayor, no podía ser amigo de nadie, simplemente porque no era muy bueno, había tenido la mala suerte de nacer con el defecto de la envidia y eso entraña serias dificultades para generar amor al prójimo. El otro, el más joven, por decirlo finamente, era poco inteligente y además era una de esas personas cuyo egoísmo los deja fuera de juego para cumplir lo que la práctica de una amistad requiere para su conservación. En pocas palabras ambos eran seres oscuros, uno más malo que el otro, y a su vez, el otro más tonto que el uno.


A punto de finalizar la primavera, uno de esos días en los que ya el calor se empieza a notar con fuerza y la ropa estorba, cuando lo que apetece es refrescarse por dentro y por fuera, la mala fortuna no quiso, o no pudo, evitar el encuentro en la puerta de la oficina al acabar la jornada, y después de los comentarios de rigor sobre el buen tiempo , acordaron que lo que les vendría mejor en aquel momento sería tomarse una cerveza fresquita en el bar de al lado.


Y allí estaban los dos en la barra del bar con su vaso en la mano hablando de unas cosas y otras, pasando de la cerveza a los vinos y de los vinos a las copas y de las copas a más copas. La conversación del mas viejo siempre era igual, con copas o sin copas sus temas siempre eran los mismos: cotilleos sobre la gente de la oficina y difusión de rumores diversos; lo que no sabia se lo inventaba, eso sí, adornando siempre la plática con chascarrillos ingeniosos y oportunos que lo convertían en un buen tertuliano a pesar de lo malicioso que era, eso es lo que tiene estar siempre en los bares, que se aprende mucho y se desarrollan las habilidades necesarias para mantener la atención de los presentes. El más joven no tenía apenas conversación, se limitaba a asentir y reír las gracias de su compañero, y si en algún momento hablaba, lo hacía sobre sí mismo como todos los simples, lo mal que se portaba con él el resto del mundo y la mala suerte que tenía, hasta que el alcohol empezaba a hacer sus efectos, entonces ya si hablaba y contaba intimidades que el otro archivaba para difundirlas a las primeras de cambio.Aquel día la borrachera fue traicionera, se tornó llorona y estuvo toda la tarde lamentándose por los malos ratos que le hacía pasar determinada compañera de la que andaba enamorado y no le hacía caso. La verdad es que ella coqueteaba con él con el fin de que le hiciera el trabajo, y si el trabajo se lo hacía otro más guapo pues coqueteaba con el guapo. Y el pobre sufría como un quinceañero cuando ya andaba por los cuarenta. Una pena.


Cuando quisieron acordar, eran las seis de la tarde. Con ayuda de los vapores del alcohol y de las lágrimas se le habían pasado las horas sin darse cuenta y con toda la prisa que sus entorpecidas piernas le permitían enfilaron la calle principal con dirección a sus casas.


Pero el peligro de aquel día aún estaba por llegar. Al pasar por la joyería de un conocido de ambos, el mayor, con toda la mala idea que lo caracterizaba le sugirió que comprara un regalo a la compañera para demostrarle su amor, asegurándole que regalar una joya a una mujer era garantía de éxito. Entraron y el infeliz compró un discreto collar de perlas, que por ser quien era se lo dejaron a buen precio, quedando en pasar al día siguiente a pagarlo.


Siguieron calle abajo, contentos con la idea que habían tenido y haciendo acopio de su imaginación para inventar las excusas que presentarían a sus esposas por la tardanza, cuando de repente vieron precisamente a una de ellas. Era mujer del enamorado que se acercaba a ellos subiendo por la calle con pasos ligeros y con cara de pocos amigos. Como por encanto se disipó la borrachera, reaccionaron y con precipitación y disimulo metieron el paquete del collar en el bolsillo de la chaqueta del mayor, por el momento la sangre les dio una tregua y una vez liberada de la congelación que acababa de sufrir, volvió a circular por el cuerpo.


Tras los saludos de cortesía se separaron y uno dando explicaciones y el otro preparando las suyas se fueron a sus casas a descansar. Lo que pasó entre los dos matrimonios aquella tarde solo ellos lo conocen, pertenece al sagrado ámbito de la intimidad familiar, lo que sí es conocido es que las chaquetas que llevaban se colgaron cada una en su armario dispuestas a descansar durante una temporada. El calor de aquella tarde marcaba el principio del verano y ya no se las iba a necesitar.


No volvieron a recordar nada de aquella tarde ninguno de los dos. Una vez inmersos en el verano las rutinas se cambian, no es apetecible tomar copas a las tres de la tarde del mes de julio , lo que gusta es ir a casa a la hora de comer para poder dormir la siesta, hacer oscura la tarde y salir al anochecer para disfrutar del aire fresco que durante el día se ha añorado tanto, procurando así hacer mas llevadera la espera de las vacaciones, en las que todo nuestro universo cambia y cada uno disfruta de sus días como puede, olvidando por una temporada la rutina del resto del año.


El prudente joyero no dio señales de vida hasta bien entrado el mes de octubre, una tarde esperó a Romeo y le recordó que le debía el collar, él no se acordaba de nada y negó tal deuda, el hombre le explicó que una tarde del mes de junio pasó por allí con su amigo y que le compraron un collar de perlas para hacer un regalo. Haciendo un esfuerzo mental empezó a recomponer la historia de aquel día y cuando llegó a la escena de la joyería se le cortó la respiración. Aquel hombre tenía razón, le pidió disculpas y le dio unas cuantas explicaciones como pudo, prometiéndole que al día siguiente lo devolvería, que no había hecho el regalo y lo conservaba empaquetado tal y como se lo llevó, que lo dejó olvidado en el bolsillo de la chaqueta, que era fácil comprobar que nadie había lucido la joya y que, por favor, aceptara la propuesta porque no podía pagarlo. Ha quedado dicho anteriormente que el joyero era prudente, por lo que es fácil advertir que una vez analizada la situación aceptó la propuesta por aquello de que mas vale pájaro en mano que ciento volando. Si se han puesto el collar mejor para ellos, mejor eso que perderlo.


Llegó más temprano que de costumbre a la oficina, para qué seguir en la cama si no había pegado ojo en toda la noche, y se fue rápido en busca de su amigo para contarle lo que había pasado el día anterior con el dueño de la joyería, y para decirle que le trajera el collar por la tarde, que quería devolverlo cuanto antes.


-Eso es imposible, por que se lo he regalado a mi mujer. Lo encontró en mi chaqueta de entretiempo cuando la sacó para limpiarla, y le tuve que decir que era para ella y que se me había olvidado dárselo cuando lo compré. Tuvimos una discusión y me recordó que eso me pasaba por beber tanto, pero como era un regalo muy bonito; al final se lo puso y la cosa terminó bien.


-Pues ve a la joyería y lo pagas.


-¿Yo?, yo no he comprado nada en esa joyería, si quieres llamo a tu mujer y le digo que quieres que pague el collar que le compraste tú a tu novia.


El pobre no daba crédito a lo que estaba oyendo, discutió hasta el cansancio y el otro sinvergüenza no paraba de reírse, provocando cada vez más su desesperación; al final comprendió que había perdido la batalla y se fue a su despacho jurándole que no le hablaría más en la vida, que le iba a dar una paliza, y que se iba a acordar de él porque más tarde o más temprano se vengaría.


Como sabía que tenía que pagar el collar, pasó la jornada tratando de inventar la forma de hacerlo sin que se notara mucho el recorte en el sueldo, al final tuvo una idea que por lo menos a él le pareció luminosa. Pidiéndole la máxima discreción al joyero le contó lo que le había pasado con su amigo, negoció un buen precio para otro collar, firmó letras como para escribir esta historia y se fue a su casa con un regalo sorpresa para su esposa, que lo recibió emocionada.


¿Por donde llegó la venganza?, eso no lo sabemos; seguramente por parte del joven nunca la hubo, su falta de carácter, su miedo y su desconfianza de sí mismo, unidos a la ausencia total de imaginación y creatividad se lo impidieron, pero con sus ganas se quedó. Es más, no tardaron mucho tiempo en volver a las andadas, no es tan fácil encontrar un buen compañero para las borracheras.

Lo que si se sabe es que transcurrido el tiempo el episodio se hizo público, de eso doy fe porque lo estoy contando. Se desconoce cómo salió a la luz. Pudo ser el joyero ¿Por qué no?, aunque ya hemos dejado claro que era un hombre discreto y no es conveniente perder clientes que compran collares de dos en dos. También pudo ser la pretendida novia, que al no ser beneficiaria del precioso regalo lo contara a sus amigas, y ya se sabe lo que pasa en esos casos, que no se lo digas a nadie pero sé de buena tinta….


Pero lo más probable, conociéndolos como los hemos conocido, es que en la barra de un bar, una tarde de primavera, se lo recordara el uno al otro cuando ya llevaban unas cuantas copas de más. Y una historia como ésta, un camarero gracioso o un parroquiano avispado, no tarda ni cinco minutos en lanzarla a los cuatro vientos.

Y un viento caliente de otoño hasta aquí la ha traído.



lunes, 2 de noviembre de 2009

DE LUTO RIGUROSO





"Tú lo que tienes que hacer es escribir", eso me sugieren los que me conocen y saben que estoy perdida sin trabajar. “¿Sobre qué escribo?”, suelo contestar, y más de uno me ha pedido que cuente anécdotas que me han pasado en el que fue mi trabajo, o sobre las historias que he conocido a través de él, y yo he pensado que voy a empezar por transmitir las impresiones que me han causado algunas personas con las que me he cruzado en el desarrollo de mi vida laboral y que, de alguna forma, se han quedado en mi memoria por unos motivos o por otros. Esta es una.

Dedicado a Victor


“DE LUTO RIGUROSO”



Trascurrían los primeros años de la década de los ochenta del siglo pasado. Los medios que teníamos a nuestro alcance para desarrollar nuestra labor eran bastante avanzados comparándolos con los otros Ministerios, pero aún se resolvía de forma manual y los tramitadores atendíamos a los solicitantes de prestaciones directamente en nuestro lugar de trabajo.

Para ponernos en situación quiero explicar aquí que al principio los expedientes son papeles. Poco a poco, conforme se van recopilando los datos de la persona y se van resumiendo sus circunstancias, se transforman en una historia de vida, en una identidad, un pasado, un futuro, una trayectoria, un problema, una calificación, piezas sueltas que en las manos del tramitador, mediante un juego de análisis y cálculos, se convierten en la solución o en la decepción de toda una vida cuyas expectativas culminan en ese momento, y que depende de él y de sus conocimientos y destreza para que sus derechos sean debidamente aplicados. No es fácil la tarea, porque las normas son muy complejas y nos atañe una legislación muy viva, que sufre modificaciones continuamente en su afán por adaptarse a las circunstancias sociales a medida que se van produciendo.


El expediente que yo tenía en la mesa era de incapacidad; la titular era una empleada de hogar típica de aquella época, por la que nunca habían querido cotizar en las diferentes casas en las que había trabajado, cosa muy corriente por entonces. En los últimos años había asumido la cotización por cuenta propia para poder llegar a cobrar una pensión cuando ya no pudiera trabajar. Había conseguido reunir el periodo mínimo exigido para tener derecho, estaba enferma y no podía trabajar ya, le habían reconocido la incapacidad, todo parecía estar bien, pero surgió el problema: tenía descubiertos en la cotización, es decir, debía las cuotas de uno o dos meses, y no se pueden conceder prestaciones a los deudores. Se le escribió una vez invitándola al pago de la deuda, pasaron los días y no contestó. Se le volvió a escribir, y tampoco. Ya había transcurrido tiempo suficiente como para poder archivar el expediente, pero me resistía y le escribí otra vez más, esta vez, en lugar de mencionarle la deuda, simplemente la cité.

Apareció a los pocos días. Me impresionó su aspecto: era una mujer bajita y ancha, daba la sensación de que no había crecido más porque había tenido que llevar cargas pesadas siendo niña y sus huesos no habían alcanzado el tamaño que estaba genéticamente previsto. Su pelo era negro, se parecía a uno de “Los Borrachos” de Velázquez, el que está de pie de perfil a la derecha del cuadro, ese hombre que también pintó de frente en  “La fragua  de Vulcano”, aunque sin barba. Algo tenía en la cara que resultaba simpática, serían unos ojos negros pequeños y muy brillantes, la nariz chata, o unos mofletes colorados que daban la sensación de sonrisa permanente. Pero no era precisamente eso lo que hacía, sino que lloraba sin parar mientras me aseguraba que ella no podía pagar la deuda de ninguna manera. Iba a perder una pensión que, aunque modesta, le haría vivir un poco más tranquila y disfrutar de una seguridad que nunca había conocido por no poder pagar dos cuotas que debía. Después de trabajar durante toda su vida sirviendo fielmente a los que no habían querido cotizar por ella, después de haber tenido que responsabilizarse de sus propias cotizaciones, no tenía suficiente dinero para cancelar una mísera deuda.

Para nosotros eso no era nuevo, situaciones como esas habíamos visto muchas veces, el público que a nosotros nos visitaba no lo hacía precisamente por tener cuarenta años cotizados con bases máximas, esos no tenían que venir a vernos, se limitaban a dejar su solicitud en el Registro y todo rodaba fácil y favorablemente para ellos. Los que venían lo hacían para resolver problemas. Pero por mucha costumbre de vender escobas que se tenga, no deja uno de saber lo que se trae entre manos, y es normal estremecerse ante las injusticias de la vida, y puedo asegurar que hemos visto más de la cuenta. Eran los trabajadores de la posguerra los que se jubilaban en aquellos años.

Algo había en aquella mujer que era especialmente estremecedor, era la cara de la desgracia, de la mala suerte. Me dijo que tenía el marido incapacitado en una cama sin moverse, que su hijo estaba en la cárcel para muchos años, que su hija le había traído un nieto a la casa del que no sabía quién era el padre y que, además, esa hija estaba enganchada a la droga y que lo único que hacía era trapichear para obtener su dosis y desaparecer, para luego venir, y sin preguntar siquiera por el niño que allí había dejado, pedirle algo y marcharse otra vez.

Ante esas historias uno reacciona y trata de solidarizarse. Yo en un alarde de caridad inútil le dije: “Todo eso es muy triste señora, pero lo peor es lo de su hija, que tendría que buscar ayuda porque se va a morir como siga así”. Reaccionó rápidamente y ante los ojos atónitos de los que estábamos allí, la mujer, con una incomprensible agilidad de gacela Thompson, dio un salto y a la vez que hacía un gracioso gesto de saludo de Mosquetero, dirigió su mano a un pie y siguiendo una trayectoria rápida la subió hasta la cabeza mientras decía: “¡Pues si se muere, señorita, yo me visto de luto riguroso de los pies a la cabeza y descansamos ella y yo!”

¡Cómo sería de difícil su día a día para que aquella mujer viera en la muerte, aunque fuera la de su hija, la liberación!

Le buscamos solución a la deuda usando los mecanismos que estaban ya previstos, de manera que adquiriendo el compromiso formal de la cancelación, por medio de pagos fraccionados en cuotas mínimas, pudiéramos aprobar el expediente y comenzar a cobrar su pensión. Tan acostumbrada estaba a que nada en su vida tuviera remedio que la pobre no se podía creer que aquello se pudiera solucionar. Se fue de allí con una sonrisa que le pillaba toda la cara.

A las pocas semanas se presentó en la oficina con un ramo de flores “Ya he cobrado, muchas gracias por todo, señorita, le traigo a usted estas flores para que tenga un recuerdo mío, por eso se las he comprado de plástico”. De eso hace veintiocho o veintinueve años y la recuerdo como si hubiera pasado ayer.

viernes, 30 de octubre de 2009

Baeza




Me pide mi hermano Juan que publique estas fotos antiguas de Baeza, como complemento a las palabras que él ha escrito en su blog bajo el titulo"El Fabuloso Camino de la Miseria Humana", sobre los últimos días de D.Antonio Machado.

Para que los que no lo hayáis
leído podáis hacerlo a continuación os pongo la dirección de dicho Blog.

http://www.granadablogs.com/juanvida/

domingo, 18 de octubre de 2009

Mi página web


Me ha hecho mi hijo una página web, en los próximos días la pondré en marcha. No tengo ni idea de como funciona eso, pero como siempre investigando, investigando, espero poder sacarle partido.

Para apoyarme en el intento aquí pongo un versillo del gaucho Martín Fierro que viene al caso.


"Mas ande otro criollo pasa
Martín Fierro ha de pasar;
nada lo hace recular
ni los fantasmas lo espantan,
y dende que todos cantan
yo también quiero cantar."

jueves, 15 de octubre de 2009

A las Brigadas Internacionales







Para compartir con mis hijos y con unos pocos más, escribo este reconocimiento. Aunque ni ellos ,ni ninguno de nosotros, hemos vivido estos acontecimientos, es recomendable que se recuerde y se transmita para que se eternice el agradecimiento debido.

Desde aquí, y antes de que los que quedan se vayan para siempre, creo que debemos agradecer y rendir homenaje a todas las personas que vinieron a luchar contra el fascismo,
en defensa de la democracia y la libertad, dejando atrás el confort de sus países libres, sin importarles dejar aquí su juventud y muchos de ellos sus vidas.

Gracias y que nos perdonen a todos los que muchas veces hemos dicho que todos los americanos son unos hijos de puta. No, no lo eran todos, ni tampoco lo son.

Sirva como representante Pete Seeger, que después de ser perseguido por sus ideas, acuusado de comunista por la comisión McCarthy, vetado y denostado en aquellos años en su pais, afortunadamente ha vivido lo suficiente para cantar en el nombramiento de Obama con su nieto Tao y Bruce (el jefe). En mayo cumplió 90 años.

Mirad esos videos en los que se oye su voz cantando ¡Ay Manuela!. (Viva la Quince Brigada) grabadas en 1943 y el homenaje que él y su nieto le rindieron a las Brigadas Internacionales en Barcelona en 1993


https://www.youtube.com/watch?v=y88BfPym2T4

https://www.youtube.com/watch?v=hk1WY63IY9Q

https://youtu.be/wnvCPQqQWds

martes, 29 de septiembre de 2009

KIKI



Kiki es mi perro. Hace quince años me lo encontré y desde entonces forma parte de nuestra familia, su papel en la casa desde el primer día es el de generador de sonrisas.

Era el día 30 de agosto de 1994, yo acababa de volver de Lanzarote después de pasar unos días en casa de Pilar, donde reinaba de forma absoluta su perro Pepe, lo habían adoptado cuando lo encontraron en la puerta de la casa abandonado por algún viajero que, sin duda, había sido avisado de la generosidad de los que allí habitaban. Se debió de correr la voz por la isla porque más tarde y por el mismo camino llegaron Greta primero y después Camoens. Cada uno de ellos con su propio carácter o lo que llamaríamos, inapropiadamente, su “personalidad”. Pero me consta que los tres, cada cual a su modo, a lo largo de sus vidas han devuelto el favor con creces, regalando compañía y felicidad a sus dueños y benefactores. Es más, creo que Camoens todavía desarrolla su función alegradora en aquella casa. “A Casa”.

Por la tarde, huyendo del calor, fuimos Nana y yo al Boliche, una terraza de verano que hay enfrente de la que fue la huerta de mi abuela, y al entrar ya lo vimos correr hacia nosotros saltando y saludándonos como si fuéramos su familia, irradiaba simpatía por todos lados, era blanco y pequeño, no diré que parecía de algodón, porque eso ya lo dijo el maestro y además estaba sucio, pero sus ojos si que eran tan negros y tan brillantes como el azabache. Saltaba como si tuviera un muelle en las patitas. Le hacía descaradamente la pelota a todos los que entraban, sin duda buscaba un dueño. Yo que todavía tenía en mi recuerdo los juegos de Pepe no pude resistir la tentación de acariciarlo y ya está, él me adoptó a mí. A partir de ese momento y hasta el día de hoy, no se ha separado de mi lado.

Yo era consciente de que no era fácil llevar a mi casa un perro, tuve que negociar duro, no servían las promesas ni los ruegos, pero hubo un argumento final que fue definitivo: las sonrisas de ternura que se dibujaron en las caras de los niños. Ante eso no hubo negativa posible.

Y así comenzó su vida con nosotros. De la anterior solo trajo pánico a los viajes en coche, seguramente se había separado de sus dueños en el viaje de vuelta de vacaciones, era muy corredor y le gustaba perseguir todo lo que se movía, y eso nos hace pensar que no fue abandonado sino que se perdió en una de sus aventuras, conociéndolo es imposible pensar que alguien quisiera abandonar un animal tan cariñoso y simpático.

Sus manifestaciones de alegría cuando alguien vuelve a casa, sus saltos y cabriolas son espectaculares, él saluda al entrar como si de dar la vuelta al mundo se volviera, no entiende de tiempos, solo entiende de fidelidad y amor. Cuando era joven daba vueltas y vueltas a la mesa a una velocidad de vértigo, algunas veces derrapaba y se estampaba contra la pared, pero de un salto volvía a su órbita y continuaba girando a toda prisa, solo para expresar la alegría que a él le producía vernos después de una ausencia.

En su cabeza pequeña hay sitio para muchas cosas, algunas fundamentales, él tiene muy claro cual ha de ser su comportamiento para conseguir una vida mejor, síntoma de una sensatez que para si la quisieran algunos humanos, su agradecimiento hacia mi persona hace pensar que es consciente de que lo salvé de un destino trágico el día que lo recogí, ha seguido mis pasos por donde yo los haya andado, se ha lamentado cuando me he ausentado, pero solo lo justo, mientras yo pudiera oírlo, ¿para qué más?. Cuando alguien se ha ocupado de cubrir sus necesidades de paseo, de alimentación o de juegos, él lo ha convertido en el objeto de su amor más incondicional. Es la criatura más agradecida que yo he conocido.

Una de las cosas que sabe y, eso es su principal fuente de preocupación, es que en mi escala de amores los primeros son mis hijos, él los adora, pero los intuye como rivales cuando se acercan mucho a mi, ladra sin parar y trata por todos los medios de situarse en medio para impedirlo. Cuando era mas joven nos gustaba provocarlo y nos dabamos mi hija y yo grandes y sonoros besos que le hacían saltar como un loco, solo se calmaba cuando yo le decía: “¡ Hijo mío, hijo mío, tú también eres hijo de la madre! ”, mientras le rascaba detrás de las orejas.

Ha tenido una buena vida, en la medida de lo posible hemos procurado anticiparnos a sus necesidades. Ha vivido entre nosotros como miembro de nuestra familia, pero también ha tenido su familia de perros: su compañera y nieta Kika, y sus dos hijos Bili y Bola. Alguna vez contaré sus historias, hoy cuento la de Kiki porque ya está viejo y dentro de poco terminará su vida, y estoy segura que en ese momento yo no podré escribir sobre él sin morirme de pena, prefiero hacerlo hoy, que aunque enfermo y viejo, está aquí a mi lado mirándome con sus ojos negros que ya apenas me ven. En tanto que los cuidados y las medicinas sirvan para que conserve la calidad de vida que siempre ha tenido estará aquí, cuando eso no sea así, yo misma lo llevaré a su veterinario y él lo dormirá sin sufrimiento. ¡Que más quisiera yo que cuando llegue mi hora alguien pudiera hacer lo mismo conmigo!.

La foto que encabeza este escrito es de hoy, viejo y con el culillo caído porque tiene paralizada la pata izquierda de atrás, he vencido la tentación de mostrarlo cuando parecía un muñeco de peluche, no hay cosa más triste y más ofensiva que tratar de ocultar la vejez. Ese es Kiki, nuestro perro, con el que tenemos una deuda de gratitud todos nosotros porque le debemos muchos momentos de ternura y muchas sonrisas. Gracias Kiki, siempre estarás en nuestros corazones.





Blogger coco dijo...

Kiki terminó su vida el dia 17 de junio de 2010, lo llevamos la niña y yo y en la clínica lo estaban esperando sus dos veterinarios: Beatriz y Manolo, llevaba dos días sin comer y presentaba signos de parálisis intestinal, vi claro que no podía vivir más. Lo llevamos con su cama y en ella estuvo hasta el final. Le puso Beatriz una inyección de anestesia y mientras se dormía yo le rascaba detrás de las orejas y le decía que él era el "Único y genuino hijo de la madre, hijo mio, hijo de la madre" y así se durmió. Después salimos de la habitación y Beatriz acabó con su vida de la forma más civilizada y menos dolorosa que existe.
Coquete lloraba sin parar, y Manolo y Beatriz, mucho más que dos profesionales, no podían ocultar su pesar. Yo lloré también, pero menos de lo que me esperaba, porque el hecho de haber tomado la determinación y haber elegido el momento me hizo afrontarlo en paz.





















jueves, 24 de septiembre de 2009

ESO LO PINTA MI NIÑO Sobre pintura (para que lo lean Carla y Macu)

En el blog de Juan se inició un debate sobre arte, y alguien hizo bromas sobre la gente que cuando ven un cuadro cubista o abstracto dice "Eso lo hace mi niño mejor". Los artistas que participan hicieron sus comentarios, algunos muy buenos, como el que dijo que él les respondía, "Pues reúne a unos pocos niños como el tuyo y les hacemos una exposición". Yo, les escribí esto:

"Sin conocimientos suficientes sobre teorías artísticas, sin saber del arte como ciencia, solamente desde mi posición de vulgar espectadora con los pies pegados al suelo con cemento, os digo a los que tengáis la tentación de comparar la pintura de Picasso o la de Miró o la de cualquier artista verdadero, sea del estilo que sea, con lo que puede pintar un niño, que huyáis de la idea con la mayor rapidez posible, y, sobre todo, no lo manifestéis donde se os pueda oír porque es el camino más fácil para caer en el ridículo.
Buscad las obras de juventud, incluso de infancia, de esos artistas y veréis que al principio ellos ya eran maestros en la expresión del arte que la gente común entendemos, o sea, a eso que parece hecho por niños ellos llegaron al final de su carrera, después de superar todas la etapas de experimentación artística y cuando ya habían demostrado todo lo que había que demostrar. Creo que es mucho más difícil transmitir el dolor de un caballo herido por una bomba desde un dibujo cubista que desde uno realista. Yo admiro los dos, y no se trata de comparar, solo hago esta intervención para que en el debate que ha surgido haya una aportación desde la óptica de alguien que solo sabe mirar sin pretensiones."

domingo, 20 de septiembre de 2009

Nono padre

Le he dicho a Nono, mi compañero, marido y padre de mis hijos , "¡Hay que ver que nunca lees lo que escribo en el blog!", y me ha contestado ¿para que?, si te estoy oyendo desde hace 40 años. ¿Que os parece?.

Mirar un cuadro






Cuando miro un cuadro veo lo que ha pintado el artista y no me planteo otra cosa que no sea esa; lo que yo veo, lo que él pintó. Nunca he pensado eso de "qué quiere decir" con esto el pintor. Eso no es por que yo lo entienda todo o que no haga mi propia interpretación de lo que hay en el cuadro, simplemente lo veo con ojos de espectadora.

Me emociona ver las obras de arte que cuentan historias por si mismas, sin que yo tenga que adivinarlas, admiro la forma en que esas historias son contadas por el artista, no puedo abstraerme y ver, solo como un cuadro, "Los fusilamientos de Príncipe Pío, el 3 de mayo de 1808", o "La lucha contra los Mamelucos, el dos de mayo de 1808", de Goya. Me convierto en espectadora de los acontecimientos que ocurrieron, como si los viviera en primera persona. De igual forma no puedo dejar de ponerme las manos en la cabeza como esa mujer que, por encima de la valla, mira como fusilan a Maximiliano en el cuadro de Manet. Creo haber leído en alguna parte que Picasso se negó a explicar el simbolismo del Gernika, hizo bien, no hacía falta. Cuando lo trajeron y lo pudimos ver por primera vez en el Casón del Buen Retiro, y lo vi tan grande, tan doloroso, me tuve que sentar de la impresión que me causó, habían puesto allí un banco largo muy oportuno, sin duda antes, alguien mas sensible que yo se había caído al suelo.


Por otra parte, hay obras en las que me da igual lo que cuenten, solo me impresiona la belleza de lo que han pintado, lo que me impresiona es el arte, la genialidad del pintor. Y si se trata de arte abstracto, no veo nada mas que los colores y las figuras, no busco más allá, y me gustan por eso, porque son colores y son figuras, no tengo yo tantos conocimientos como para interpretar esas obras.


En los cuadros de Juan, algunas veces, descubro cosas que van mas allá de la pintura, pero yo creo que es porque conozco su historia. Por ejemplo, recuerdo una exposición en Las Rozas en la que había un cuadro grande muy bonito con la Bony ( su perra) en primer plano, me dí cuenta que la perra que había pintado tenía algo raro en los ojos y pensé "Joder con el tío que ha pintado a la perra muerta", supongo que otras personas se darían cuenta también, pero en mi caso dí por sentado que era porque hacía muy poco tiempo que habíamos pasado por el duelo de la pobre perrita. Delante del cuadro hablé con él y me dijo ¿Has visto que la Bony está muerta?.-Pues claro, ¿Como no lo voy a ver?. Pero los dos conocíamos nuestra historia reciente. Lo mismo puedo contar de otros cuadros en los que he visto cosas, los columpios vacíos, las madres que se iban con el niño en brazos alejándose, el niño jugando pero muerto, todos esos cuadros amarillos y con niños tristes. Y también he visto los colores de la Estrella de Oriente, las risas y el raso brillante y rosa del vestido de su hija en alguno de sus últimos cuadros.


domingo, 6 de septiembre de 2009

Sobre el feminismo


Sobre el feminismo

A partir de un texto sobre el erotismo en el arte que escribió Juan se desarrolló una tertulia acerca de la mujer en el arte que derivó en la critica a las actitudes de algunas feministas que confunden al feminismo con hombrismo, es decir que imitan los vicios y virtudes de los hombres para alcanzar la igualdad de sexos tan deseada.
Yo hice mi aportación tarde, cuando ya llevaban muchas intervenciones todos, y desde la perspectiva del papel de la mujer en el arte hasta la críticas a los gobiernos habían pasado de un tema a otro. Esto que veréis a continuación ha sido mi aportación.



Durante todo el siglo XX y lo que va del XXI, con mucho sufrimiento en ocasiones, la mujer ha ido conquistando el derecho a tener las mismas oportunidades de desarrollo personal de las que disfrutaba el hombre. En este momento en la sociedad civilizada del mundo occidental se puede decir que está practicamente conseguida la igualdad por la que tanto se ha luchado. En España desde la llegada del régimen democrático los gobiernos sucesivos han colaborado en la consecución de ese fin, unos más que otros, por supuesto. El gobierno actual, no cabe duda, que ha demostrado una sensibilidad especial ante este asunto, como se puede probar con las nuevas normas para facilitar la conciliación de la vida laboral y familiar. Pero por todo esto hay que pagar un precio, y en ocasiones el precio ha sido caer en el ridículo y en la exageración, no olvidemos los malabarismos que hacen para no incurrir en el pecado mortal de usar el lenguaje discriminatorio y machista que durante siglos hemos venido usando en éste país, llegando a decir tonterías políticamente correctas hasta las señoras ministras.


Yo, que cumplí 18 años en 1968, que llevé la falda mas corta que nadie en su día, (Morayma seguro que lo sabe) y he ido disfrutando de todos los avances de las mujeres en primera persona, pensé que me daba un infarto el día que tuve que informar a un hombre de que tenia derecho a cobrar una prestación por Paternidad, sangre les costó a mis compañeros que yo aceptara semejante cosa, hasta que alguien me convenció que era para beneficiar a las mujeres que había que crear las nuevas prestaciones de Paternidad y la posibilidad de compartir el descanso maternal entre el padre y la madre, para que la responsabilidad de cuidar de los hijos se pudiera compartir sin excusas. Hasta eso ha habido que hacer para que las mujeres no sean discriminadas a la hora de contratarlas. El problemas mas grande de todos es el uso que pueden hacer las mujeres de estos avances, no las tengo yo todas conmigo ni confío mucho en todas ellas, he observado gigantescos pasos atrás en las nuevas generaciones, siempre salvando las honrosas excepciones.

Y el precio se seguirá pagando.


Pero lo que no podemos olvidar, es que el mundo es mucho mas grande, y esto de lo que estamos hablando solo ocurre en el primer mundo, y es una gota de agua en la inmensidad del océano de la humanidad. Mientras haya niñas en África a las que les hacen la ablación, mientras vendan niñas en Asia para los burdeles, mientras en América sigan viviendo en la calle y desapareciendo para, vaya usted a saber que clases de tráficos, mientras los niños y las niñas se mueran de hambre cada día por millones, no habremos hecho nada.


Lo siento. Este es el precio que vosotros pagáis por haber sacado el tema del machismo y el feminismo. Yo lo he desviado de su rumbo artístico y me lo he llevado a mi terreno pero es que la que manda en mi teclado soy yo. ¡¡Faltaría más!!

jueves, 20 de agosto de 2009

Lo que escribí en el blog de Juanito

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DE COLEGIOS Y TITAS

Yo tuve suerte de que me pusieran en el colegio de las Teresianas, si, suerte. Primero porque allí conocí a mis amigas, un grupo selecto de "las niñas de mi clase", que después han sido magnificas profesionales allá donde hayan estado, y cada una desde nuestro puesto, hemos procurado ayudar a las demás cuando lo han necesitado. Esa solidaridad no creáis que ha nacido de la educación que las monjas nos dieron, no, esa solidaridad nació de haber aguantado juntas durante muchos años un sistema de enseñanza en el que, olvidando todo rigor académico, lo que primaba era la adhesión inquebrantable a la fe católica y, sobre todo, a sus ritos y ceremonias. Allí la que mejor nota sacaba era la que más rezaba. Y si no rezabas pero tenías un poco de habilidad manual para copiar lo que veías y les hacías carteles para la capilla, con angelitos, peces, panes, monaguillos y campanitas, entonces te daban sobresaliente en dibujo técnico sin haber tocado una escuadra ni un compás en todo el año, mientras tus compañeras se partían el pecho haciendo proyectos con perspectivas, alzados y dibujos dificilísimos que una no hubiera podido hacer en la vida. Esa era la idea de justicia que ellas tenían.

En segundo lugar, tuve suerte, porque el hecho de ser malas educadoras me ayudó a desarrollar mi sistema de aprendizaje, a eso también contribuyeron mis tías maternas, ese sistema, que no se si es una característica innata en mi o fue aprendido, consistía en que jamás me creí nada de lo que decían, concluyendo siempre en que si ellas lo enseñaban así, es que tenia que ser lo contrario, y con lo contrario me quedaba. Agradezco mucho desde aquí a todas ellas la contribución que han hecho al resultado final, a mi me ha ido bien.

Es justo que salve de esta quema a los dos únicos profesores buenos de verdad que tuve en el colegio, naturalmente no pertenecían a la institución, eran profesionales contratados, uno era don Estanislao Peinado, de música, y la otra era la señorita Guglieri que nos enseño en 4º curso todo el latín que no habíamos aprendido en los cursos anteriores y mucho más.

Pero lo mejor del colegio fue dejarlo, cuando con dieciséis años fui al Instituto Ganivet y me encontré con profesores como D. Victoriano Martín Vivaldi, su hijo Pepe, el señor Mondéjar, D. Luis Grandía Mateu, doña Aurora, don Jacinto, don Aquilino, y unos cuantos más que no recuerdo sus nombres, todos ellos se ganaron mi respeto y entonces aprendí a aprender lo que me enseñaban. Ni en la Universidad, ni en ninguna parte he vuelto a ver profesores como aquellos.

jueves, 23 de julio de 2009

martes, 21 de julio de 2009

De las aguas mansas.....

Mi hija tenia un novio, un muchacho tranquilo, pacifico y, sorprendentemente para su edad, bastante culto, conocedor de los problemas contemporáneos de la humanidad, cosa rara en los de su generación, bien parecido y según la información de que se disponía de familia muy decente.

Llevaban viviendo juntos dos o tres años, en un principio en un piso con mas estudiantes y después ellos dos solos, como una pareja normal, todos pensamos que no
debían de haberse ido a vivir juntos hasta no pasar un periodo de noviazgo, pero como él era de otra provincia y vivía aquí como estudiante, fue más fácil iniciar la relación en pareja desde un principio. Eso, y que los niños de ahora son muy caprichosos y hacen lo que quieren y a ver quien es el guapo que les dice que no lo hagan, que son mayores de edad, que ellos se buscan trabajillos y no te piden nada, que eso es ahora lo habitual, total, que aparte de las advertencias propias de unos padres modernos, aquí nadie se opuso porque, según nuestra forma de ver la vida, no procedía.

De su relación en la última etapa no sabemos nada, pero siempre se llevaron bien y se
divertían juntos, su vida transcurría entre sus estudios y sus trabajos, ultimamente la niña ha estado preparando sus oposiciones de Pedagogía Terapéutica, con bastante trabajo porque se acercaba la fecha del primer examen y ella llevaba muy poco tiempo estudiando, lo decidió muy tarde, por lo que se dedicó a la preparación a tope, con bastante sacrificio. Llegó la convocatoria y la fecha de la primera prueba estaba próxima, para que fuese a su examen tranquila planeamos que el día anterior lo pasara en nuestra casa, donde ella no tenia que ocuparse de ningún otro quehacer que repasar sus temas, y con serenidad y paz, poder llegar a su examen al día siguiente relajada. Fui a recogerla y estaba en la calle con su equipaje llorando, "No quiere seguir conmigo más", eso había decidido decirle su novio ese día y no otro, el día anterior al primer examen de la oposición, exactamente ese día y no otro.

Al
día siguiente mi hija hizo bien el examen, tuvo suerte con los temas y lo pudo hacer dignamente. En las dos semanas siguientes, sacó fuerzas de flaqueza y preparó la siguiente prueba, y llegó el día y también lo hizo bien, Ha aprobado las oposiciones. Seguramente no accederá a una plaza porque no tiene alta la nota, se tendrá que conformar con que la llamen para sustituciones y esperemos, que en la próxima convocatoria haga su preparación con tiempo y sin nadie que la perturbe a la hora de la verdad.


El hecho de romper una relación no tiene más lectura, lo que se acaba, se acaba, se le hace su duelo y se supera. Pero decirle a una persona, con la que has estado conviviendo pacíficamente hasta ese momento, por muchos motivos que se tengan, el día antes de una oposición, que ya no la quieres más en tu vida, romperle el corazón la víspera de un evento tan decisivo, eso es para calificarse definitivamente. Espero que recuerde todos los días de su vida lo que le hizo a su compañera, y cada vez que tenga la tentación de sentirse orgulloso de si mismo, por la causa que sea, que un destello de su memoria no le recuerde lo que hizo, sino cuando lo hizo.


"De las aguas mansas libreme Dios, que de las bravas me cuidaré yo".

sábado, 4 de julio de 2009

Del Foro Intergeneracional

De esa revista Digital me pidieron que le escribiera algo, y les mandé esto.Lo han publicado en su edición de Junio de 2009

Envejecimiento y pensiones

Reflexionar sobre el futuro de las pensiones en estos momentos de crisis, es, cuando menos, arriesgado. Seria fácil adherirse al coro de agoreros, que en ésta espiral de pesimismo asustan con sus vaticinios a una población muy sensible ante este asunto, pero difícilmente se solucionaran las cosas si no ponemos un poco de sensatez en el ambiente y empezamos a confiar en que las cosas tienen que cambiar de sentido, y que algún día comenzará el sistema económico a recuperarse, con otras formulas o con las mismas, porque hay muchas personas ocupándose de ello y más tarde o más temprano acertarán con el remedio y comenzará la recuperación.

Agradezco la oportunidad que el foro me brinda para tratar de infundir tranquilidad, en la medida de lo posible, tanto a esas personas que están cerca de terminar su trayectoria laboral y temen que se vengan abajo las expectativas de bienestar y descanso que han ido atesorando durante tanto tiempo, como a esos hombres y mujeres que ya disfrutan de su pensión y que, un día si y otro también, son advertidos del peligro que corren sus pensiones.

A los primeros les quiero indicar que cualquier cambio en la legislación relativa a las pensiones, tiene que hacerse bajo el marco del Pacto de Toledo y por tanto con la garantía que resulta de contar con el consenso necesario entre los partidos políticos y las fuerzas sociales, sindicatos y asociaciones empresariales, y hacerles saber que los cambios nunca son radicales y las reformas se introducen de forma gradual y paulatina, adaptando un tiempo para que las nuevas normas entren en vigor. A los segundos, los que ya están cobrando sus pensiones, que deben estar tranquilos, sus pensiones están garantizadas, puede que suban menos, pero siempre las cobraran. No es la primera vez que hay una crisis, ni será la última, y siempre se han pagado las pensiones. Financiadas de una forma o de otra, pero siempre se han pagado las pensiones.

Aunque se hayan perdido un millón de puestos de trabajo, no es la primera vez que ha habido cuatro millones y medio de personas en paro, pero si es la primera vez que esta circunstancia se ha dado con dieciocho millones y medio de personas cotizando a la Seguridad Social. También es la primera vez que se afronta un descenso de la economía contando con un Fondo de Reserva, en el año 2003 cuando se creó ese Fondo, había dieciséis millones y medio de cotizantes, y ahora después de perder más de un millón, todavía hay dieciocho millones y medio de personas empleadas.

Es cierto que la población ha envejecido, porque vivimos más años y porque hemos tenido menos hijos, pero se han incorporado las mujeres al mercado laboral y en los últimos años la inmigración ha suplido la falta de mano de obra producida por el cambio demográfico y cultural, lo que ha hecho que haya más cotizantes a la Seguridad Social que nunca. Hay mucho que agradecer a los inmigrantes.

He sido funcionaria de la Seguridad Social durante los últimos treinta y seis años, y he visto las crisis sucesivas y las distintas reformas del sistema, y créanme siempre se han pagado las prestaciones, y esas reformas siempre han sido destinadas a cubrir las necesidades de los usuarios y a redistribuir los recursos de la forma más amplia posible, preocuparse en exceso es innecesario, es mejor que cada uno siga con sus costumbres, no frenemos el consumo, que personas más sabias buscaran soluciones con toda seguridad.

Para el Foro Intergeneracional, Granada a 10 de junio de 2009

María del Mar Vida Arredondo

miércoles, 1 de julio de 2009

El Programa de la Menopausia

Hoy hemos tenido el último Taller del Programa, ha sido una reunión con la directora, la coordinadora y otra psicóloga, nos han preguntado nuestra opinión y hemos expuesto cada una de nosotras las sensaciones que hemos experimentado, unanimidad total, a todas nos ha supuesto mejoría. Tendremos que seguir en verano haciendo ejercicio por nuestra cuenta, eso es más difícil, porque hay que ejercitar una voluntad que antes no hemos tenido, nos han dado una serie de pautas para motivarnos y conseguir hacerlo. Pero en septiembre nos reuniremos otra vez, y puede ser que la Universidad de Granada ponga en marcha un programa de ejercicio físico para mayores, eso seria magnifico, porque es mucho mas fácil hacer el ejercicio con un grupo homogéneo, en el que todos tengamos, más o menos, las mismas características.
Una vez más hay que agradecer a este grupo de profesionales su dedicación y su interés, ellas hacen su trabajo de investigación, pero no podemos olvidar que su investigación es exactamente mejorar nuestra calidad de vida, y eso es un privilegio. Nos ha gustado a todas participar, hemos aprendido mucho y ha tenido los resultados deseados, hemos hecho nuevas amistades y también hemos aprendido cosas unas de otras, a mi particularmente me ha supuesto una inyección de confianza en el futuro. El Programa-Milagro es también el Programa-Esperanza.
Quiero mencionar expresamente a Irene y a Mercedes, ellas han hecho una labor inmejorable, se puede cumplir con un trabajo y hacerlo bien, pero hacerlo contagiando ilusión y confianza, eso es extraordinario. gracias guapas, seguid así, que la vida os premiará.


martes, 30 de junio de 2009

Lucía, in memorian


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Querida Lucia: Te has ido tú primero. Desafortunado universo éste que fue tu entorno y que hoy asiste, desconcertado, a una nueva realidad de la que tu ya no formas parte.


Pero la vida empieza y acaba, y a ti ya te da lo mismo que la tuya haya sido más corta. Descansa el que se va y no sufre más, nosotros si sufrimos; a nosotros nos queda por delante la penosa tarea de seguir nuestro camino sin tu compañía.



Se nos ha privado para siempre de tu presencia alegre y hermosa, pero tu energía, tu fuerza y tu valor, serán la herencia de la que todos somos beneficiarios. Gracias Lu, por esa gran lección que nos has dado. Descansa en paz.

martes, 9 de junio de 2009

teatro de Javier



El sábado fui al teatro, como se entere Joaquín me mata,con lo que yo he protestado siempre del teatro, que si no me gusta, que si el cine lo inventaron para que no tengamos que ir al teatro, que se ve todo muy falso, y ahora voy a ver obras de aficionados, pero se trataba de los alumnos mayores de treinta años de la escuela de teatro de Granada, en la que participa mi amigo Javier y yo tenia muchas ganas de verlo.
Todo empezó cuando todavía yo trabajaba y unos cuantos compañeros organizaron un grupo de teatro. Un compañero , que me
conocía muy poco,vino a pedirme que participara con ellos, yo le dije que aunque fuera hermana de Joaquín, a mi el teatro no me gustaba, pero que le recomendaba que se lo dijera a Javier, que seguramente si le apetecería. ¡¡¡¡¡vaya descubrimiento!!!!, por supuesto que dijo que si, y a partir de ahí, ¡imparable el tío!,no hay duda que ha nacido para eso, y está encerrado en un trabajo administrativo. Como se implicó a fondo, lo llamaron de otros grupos fuera de la oficina para hacer otras obras, disfruta a lo grande y lo hace super bien, que enigma es eso de las vocaciones, porque no siempre coinciden en el tiempo el conocimiento de uno mismo y la oportunidad de escoger oficio, que mala suerte no tener la claridad de ideas cuando uno es joven para determinar lo que de verdad quiere hacer en la vida. Javier tiene el don de la interpretación y si se hubiera dedicado a esto hubiera triunfado, bueno, quien sabe si todavía se muta en estrella.
La función del sábado era la muestra del trabajo de todo el curso, el trabajo de ellos, porque lo que es el trabajo del director (profesor en este caso) brillaba por su ausencia. Ellos lo hicieron muy bien, lo que es la representación, o sea, su trabajo, unos mejor que otros pero muy aceptable el de todos. Javier estuvo magnifico. El profesor eligió la obra "El abanico de
Lady Windermer", de Oscar Wilde, no es por nada, pero ni es la mejor obra del autor, ni tiene interés hoy día. Si en su tiempo Oscar Wilde fue desprestigiado, denostado, y pagó hasta con la cárcel y el abandono su osadía de criticar la hipocresía y la maldad de la sociedad con la que le tocó vivir, no fue precisamente por esa obra, en la que si algo intentó resaltar fue el mal gusto reinante en la alta sociedad inglesa , cosa sobradamente conocida a estas alturas.
Bueno, espero que el año que viene se busquen otro maestro que les ayude más. Por que ellos tienen afición, valen para eso y se lo merecen.
Esta es mi opinión.