sábado, 17 de enero de 2015

DE USUREROS Y MOCOS


DE  USUREROS Y MOCOS



Llevo dándole vueltas a esta idea desde primeros de año, que es, aunque no lo parezca , el año 2015. 

Todo viene de que una muchacha guapa y joven, presentó el programa de las campanadas de Fin de Año,en una cadena de televisión, con un vestido transparente,  nada que no hayamos visto en los últimos cuarenta años, y mire usted por donde, ese detalle ha hecho surgir comentarios de todo tipo: la han acusado de  indecente, desvergonzada, ordinaria y no sé de cuántas cosas más. Increible, pero cierto, claro que,con el vuelco que hemos pegado en éste país es natural: Si en en el año 1982 ya nos advirtieron que no nos iba a conocer ni la madre que nos pario, ahora treinta años después, ya no nos recoonocemos ni nosotros mismos. 

Ya no se acuerda nadie de aquellas preciosas portadas de Interviú, o de aquellas cantantes cuarentonas que daban conciertos en bañador, tan guapas ellas,  o como la otra que se le salían las tetas cuando saltaba, y saltaba y saltaba, cantando una canción de la que no es posible recordar ni una nota. Y volvemos atrás en tantas cosas, que me molesta hasta esta tontería de considerar escandaloso un vestido transparente, que si no hubiera llevado la muchacha bragas, todavía, pero es que llevaba ropa interior de abuela debajo. Vergüenza me da a mi, pero de ver en lo que nos hemos convertido, después de tanto trabajo como ha costado deshollinar las mentes, entre crisis y fundamentalismos,estamos viendo esfumarse todo lo conseguido como el humo de la chimenea.

Sin embargo, y esto es lo peor, a nadie escandalizan los anuncios que vemos a diario de los prestamistas y usureros, que luego se llevan las casas de la gente por haber prestado 300 euros a un desesperado, que si Cofidis que si Cetelem, que si una llamada suya es suficiente, que los primeros trescientos euros son gratis y se los ponemos en su cuenta en diez minutos: Asimismo, con toda la cara,  y en horas de máxima audiencia, que entre esos anuncios y los de los jarabes de los mocos, se pasa tanto asco,, que al final, vamos a conseguir las madres, lo que no conseguimos ni con la guerra de los Balcanes, que se apague la tele a la hora de comer.

Verdaderamente este mundo no es el que yo esperaba.

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